El tren subterráneo de Handmaid’s Tale, la intersección entre racismo y feminismo

Por Marijose Chaverri, filóloga.

Handmaid’s Tale, o El Cuento de la Criada en español, regresó a las pantallas el 5 de junio con su tercera temporada. Con esa excusa quería compartir una conexión necesaria sobre la intersección feminismo y racismo de la novela y su actualización/adaptación en la serie.

En la primera temporada (que equivale a la novela) hay un momento que parece introducir un elemento fundamental de las siguientes dos temporadas: la descripción de Moira sobre el underground femaleroad (el tren metropolitano de las mujeres en la traducción al español). Este “tren” consiste en una red de escondites y personas que arreglan transporte para mujeres que quieren escapar de Gilead. De esta manera, Offred se entera de una posible ruta y resistencia contra el régimen fundamentalista que la volvió una criada. Y también que hay una mínima esperanza de escape…

Los detalles sobre esta red se deben a la meticulosa investigación que Margaret Atwood llevó a cabo para la novela. Durante la redacción del libro, Atwood se impuso como regla que cualquier cosa que pasara en la novela tendría que haber pasado antes en algún momento de nuestra historia. Siguiendo esta regla hay un camino directo a esta red que ya existió antes, en Estados Unidos y operó —aproximadamente— entre los 1790s a 1860s. Se le conocía como el Underground Railroad (el tren subterráneo), y se convirtió en la ruta de escape de muchos esclavos negros hacia el norte.

La primera similitud entre el tren metropolitano y el Underground Railroad es que la ruta de escape no significa el norte de Estados Unidos. En Handmaid’s Tale, y de acuerdo con este mapa, se puede notar como Gilead cubre sólidamente la parte noreste de lo que conocemos como Estados Unidos, más concretamente New England.

Fuente: https://the-handmaids-tale.fandom.com/wiki/Republic_of_Gilead?file=Gilead_map_(1).jpg

Este mapa aparece en la serie. Gilead es la zona azul, las zonas verdes representan “las colonias” que son zonas infestadas de desechos tóxicos y radiactivos donde se cree que se envían a las personas que no se acoplan al sistema.

Las implicaciones son sencillas, fue la primera parte en ser colonizada, y entre los grupos de colonizadores, resaltan los puritanos que huyeron de la represión religiosa británica. Atwood estudió muchas de sus prácticas durante sus estudios de posgrado en Harvard, lugar que incluso aparece como sede del servicio secreto de Gilead en la novela. Inspirada en el puritanismo que Atwood cree aún está presente en la mentalidad estadounidense actual, situó la capital de Gilead en el corazón de Massachusetts.

En el caso de la ruta del Underground Railroad tiene que ver con las fronteras y leyes de los Estados Unidos de la época. Existe el mito que los esclavos podían llegar a los estados del Norte que habían abolido la esclavitud (gradualmente a partir de 1789) y establecerse sin problemas. No obstante, en 1850 se creó el Fugitive Act (el acta del fugitivo) que obligaba a los y las ciudadanas a denunciar y devolver cualquier persona “de color” sospechosa de haber huido de su dueño, como se puede apreciar en el siguiente anuncio:

“PRECAUCIÓN!!!! GENTE DE COLOR de Boston. A partir de ahora se les advierte respetuosamente evitar conversar con los VIGILANTES Y OFICIALES DE POLICÍA DE BOSTON puesto que desde la orden del alcalde y concejal se les facultó para actuar como secuestradores y cazadores de esclavos, y ellos en realidad ya se han empleado en SECUESTO, CAZA Y CUSTODIA DE ESCLAVOS. Por tanto, si usted valora su LIBERTAD y el bienestar de los fugitivos entre nosotros, evítelos de todas las maneras posibles puesto que hay SABUESOS en el rastro de los más desafortunados de su raza. MANTENGA LOS OJOS ABIERTOS Y ESTÉ ATENTO A LOS SECUESTRADORES. Abril de 1851.

Además, el camino no estaba exento de peligros. Existe el mito de que el Underground Railroad se mantenía organizado para que los esclavos pudieran huir usando un red de túneles y casas seguras, pero en realidad mucha de la ayuda existía sólo en los estados del norte, por lo que cualquiera que quisiera huir tenía que tomar enormes riesgos que incluían viajar sólo de noche durante el invierno (que tenía noches más largas).

En muchos casos, los esclavos incluso usaban trenes con dirección al sur para despistar a los cazadores de fugitivos. En el caso de Handmaid’s Tale, el escape de Moira parece casi un golpe de suerte, y puesto que la protagonista la vuelve a ver en el burdel de las Jezebel, no es una suerte que duró mucho. Gracias a eso, la protagonista logra relatar el funcionamiento, junto con los peligros, para las usuarias del “tren”:

Los de la otra casa también eran cuáqueros y representaban un recurso interesante porque eran una de las estaciones del Tren Metropolitano de las Mujeres. Cuando la primera pareja se fue, me dijeron que intentarían sacarme del país. No diré cómo, porque tal vez alguna de las estaciones aún funciona. Cada una de éstas estaban en contacto sólo con una de las otras, siempre con la siguiente. Tenía varias ventajas… era mejor si te cogían, pero también desventajas, porque si arrasaban una estación, toda la cadena quedaba desmantelada hasta que lograban establecer contacto con uno de sus correos, que diseñaba un nuevo itinerario. Sin embargo, estaban mejor organizados de lo que cualquiera podría suponer. Estaban infiltrados en un par de lugares útiles; uno de ellos era la oficina de correos. Allí tenían un conductor que llevaba uno de esos prácticos carritos. Logré atravesar el puente y entrar en la ciudad misma dentro de un saco del correo. Ahora puedo contártelo, porque poco tiempo después lo cogieron. Terminó colgado en el Muro”(página 205)

Esta descripción también está llena de similitudes con el Underground Railroad, no sólo en el funcionamiento sino por palabras como “estación” y “conductor”. Los códigos que los “operadores” del Underground Railroad desarrollaron incluyeron no sólo palabras con significados ocultos sino también canciones y hasta patrones de quilting, con las que los “conductores” transmitían la posibilidad de escapar y enseñaban discretamente a los esclavos las rutas para hacerlo. Uno de los ejemplos es la canción, que hoy se considera infantil, que se llama “Follow the Drinking Gourd (Sigue el cucharón o cazo para beber) que es un código con una ruta de Alabama a Kentucky siguiendo la estrella del norte de la Osa Mayor.

La conexión tan directa entre el tren metropolitano de las mujeres y el Underground Railroad nos obliga a conectar la novela, la serie y la historia del racismo en Estados Unidos; sobre todo porque, a diferencia de la serie, en la novela se insinúa que no hay personas negras en Gilead. Esta conclusión tiene dos ejemplos muy fuertes en la novela, en un anexo al final que consiste en una nota histórica sobre Gilead, en forma de la transcripción de una conferencia del año 2195 (un futuro donde Gilead ya no existe dando paso a los estudios gileadianos).

Esta nota histórica explica cómo el desplome de las tasas de nacimientos se debe en parte a la disponibilidad de métodos anticonceptivos (“incluyendo el aborto”) que se combinó con la infertilidad causada por la contaminación química y nuclear.

En este contexto, es obvio que las mujeres fértiles se vean como un recurso extremadamente escaso y valioso que Gilead se apuró a captar. Sin embargo, el énfasis es sobre las sociedades y los nacimientos caucásicos. Este énfasis deja entrever dos posibilidades. La primera que Atwood dejara por fuera personas de otras etnias como reflejo del racismo histórico en Estados Unidos, sobre todo en términos del contexto de la publicación del libro en 1985. La segunda posibilidad tiene que ver con la forma en que se presenta la circunstancia de Defred, dado que Atwood ha señalado públicamente cómo se inspiró en la esclavitud de los afrodescendientes, principalmente en las circunstancias de las mujeres esclavas. No obstante, la reimaginación (la novela y la serie) nos obliga a empatizar con una mujer blanca que ha perdido sus privilegios y está en circunstancias objetivamente terribles pero que, gracias a la centralidad que los medios siguen dando a la gente “blanca”, de repente nos horrorizaría a un nuevo nivel.

El segundo ejemplo de la novela que insinúa que no hay personas negras en Gilead proviene de una escena en que Defred ve la televisión junto a la esposa de su comandante y los otros empleados/esclavos de la casa:

—El restablecimiento de los Chicos del Jamón continúa como estaba previsto —dice el tranquilizador rostro rosado desde la pantalla—. Esta semana han llegado tres mil a la Patria Nacional Uno, y hay otros dos mil en tránsito. ¿Cómo hacen para transportar tanta gente de una sola vez? ¿En trenes, en autobuses? No nos muestran ninguna foto de esto. La Patria Nacional Uno es en Dakota del Norte. Sabrá Dios lo que se supone que tienen que hacer una vez que lleguen. Dedicarse a las granjas, teóricamente. (página 71)

La descripción evoca incómodamente el transporte masivo de personas, principalmente judíos, a los campos de exterminio y trabajo forzado nazis. Hay un extraño contraste también entre lo rosado del rostro del presentador y el contenido de la noticia, y si “los chicos del jamón” fueran negros o personas de otras etnias el nombre es tan denigrante que parece confirmar que en Gilead no existiría la posibilidad de considerarlos material genético viable. De nuevo citando la nota histórica, los conferencistas aclaran cómo Gilead prefirió el método de madre subrogada por sobre la inseminación artificial dado que el primero tiene antecedentes en la Biblia, particularmente la manera en que Jacob tuvo hijos con las esclavas de sus esposas. Por tanto, en un mundo dónde no tendrían mucho de dónde escoger se seguiría considerando únicamente a las mujeres caucásicas.

THE HANDMAID’S TALE — «Baggage» — Episode 203 — Offred reflects on her relationship with her mother as she navigates her way through Gilead. In Little America, Moira tries to cope with the trauma she endured. Offred (Elisabeth Moss), shown. (Photo by:George Kraychyk/Hulu)

Entonces, ¿por qué la serie de televisión tiene tantos actores “no blancos” en papeles tan importantes como el esposo, la hija y la mejor amiga de la protagonista? ¿Es acaso una actualización que la serie consideró necesaria dados los avances en materia de racismo de los ochentas a la actualidad? Sobre esto encontré dos artículos que quiero recomendar.

En el primero, Noah Berlatsky considera cómo las políticas conservadoras estadounidenses siempre han estado entrelazadas con el racismo, lo cual lo lleva a poner en duda que Gilead inclusivo con las diferentes etnias. Más aún, Berlatsky analiza cómo el mundo de la serie retrata un mundo que puede ser misógino y homofóbico, pero extrañamente nunca racista. Entonces, considerando el largo camino desde la esclavitud a la brutalidad policial en contra de los negros actualmente, Berlatsky no ve cómo un régimen teocrático y fascista inspirado en Estados Unidos -sobre todo en el caso de la serie- se volvería mágicamente no racista sólo por no notar el color de la piel de los actores. En todo caso, para Berlatsky tanto el libro como la serie llevan a cabo un white wash (lavado blanco) al usar la historia de la esclavitud, como el caso del Underground Railroad , pero cambiando la presentación de las víctimas de manera que se olvida el pasado y se olvida a las verdaderas víctimas, como si sólo importara cuando la protagonista es “blanca”.

El otro artículo, de Sesali Bowen, tiene un ejemplo más específico respecto al final de la segunda temporada. Bowen analiza cómo en el momento de la verdad cuando se descubre que las Martas son parte de la resistencia, June decide no irse para Canadá. Elizabeth Moss aclaró en entrevistas que June se quedó para buscar a su primera hija que fue dada en adopción en Gilead, y que ya sabemos es afrodescendiente. Sin negar que es una buena motivación en términos del personaje, también implica que las Martas -que en su mayoría son actrices morenas o negras- se arriesgan por una única persona blanca en lugar de salvarse a ellas mismas en lo que Bowen califica como “una obsesión cultural de protección a las mujeres blancas” como si las demás fueran desechables.

Entonces, ¿hasta qué punto la serie actualiza o empeora la cuestión del racismo dentro de esta historia? No es por acusar ni al libro ni a la serie de promover racismo, pero tampoco debe detenernos de hacer preguntas sobre qué y cómo la novela y ahora la serie nos están contando sobre un futuro terrible que en realidad está basado en un pasado y en un presente que no debemos olvidar sólo porque la temática de la revolución de mejores ratings. El feminismo interseccional no salió muy bien en la novela, pero eso no debe detenernos de hacernos preguntas. En el momento que creamos que no podemos cuestionar estaremos en peligro de que los bastardos nos pasen aún más por encima.

Referencias

  • Atwood, M. (2001) El cuento de la criada. Gercachifo. Recuperado de: http://www.clubdelphos.org/sites/default/files/El_cuento_de_la_criada-Margaret_Atwood.pdf
  • Berlastsky, N. (2017) «Both versions of The Handmaid’s Tale have a problem with racial erasure.» The Verge. Recuperado de: https://www.theverge.com/2017/6/15/15808530/handmaids-tale-hulu-margaret-atwood-black-history-racial-erasure
  • Bowen, S. (2018) «The Handmaid’s Tale still has a white female privilege problem.» Refinery29. Recuperado de: https://www.refinery29.com/en-us/2018/07/204175/handmaids-tale-finale-june-white-women-privilege

Revista Paréntesis

Revista Paréntesis ofrece un espacio de conversación de diferentes fenómenos culturales con la intención de mencionar diferentes aspectos de sus implicaciones sociales, políticas, ideológicas o su relación con la vida cotidiana y la experiencia personal de cada colaborador.

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