La incómoda pero realista declaración de Varys en el capítulo 4, temporada 8, de Game of Thrones

Por Mariana Soto Hidalgo, filóloga. 

Domingo por la noche, estoy sentada frente a mi computadora viendo el capítulo 4 de la octava temporada de Game of Thrones, en la pantalla Varys y Tyrion cuestionan la idoneidad de Daenerys como futura líder de los Siete Reinos. En un momento de dicha discusión, el antiguo Consejero de los rumores habla sobre cómo los lords podrían preferir un hombre en el puesto sobre una mujer, Tyrion desecha ese argumento: para ser un buen líder no se necesita tener pene. Sin embargo, esto me ha dado vueltas en la cabeza, es demasiado familiar y cotidiano.

No hace mucho tiempo, trabajé como profesora de español, cuando teníamos una reunión importante nos dividíamos las tareas, en una de ellas, un compañero hizo el café, lo cual ocasionó una lluvia de halagos por parte de todas mis compañeras, parecía que él hubiera salvado a alguien de una penosa muerte en lugar de encender el coffee maker.

Mientras tanto, mis compañeras y yo no recibimos ningún refuerzo positivo cuando lavamos las tazas y platos sucios o repartimos la comida; un doble estándar se mantuvo, a pesar de que las mujeres éramos mayoría, es decir, nos hicimos eso a nosotras mismas.

En los Siete Reinos sucede algo parecido: las mujeres pueden ser valientes e increíblemente hábiles, pero ¿esto les da la oportunidad de destacar sobre los hombres? Veamos algunos ejemplos, repasando un poco las temporadas anteriores y algunas partes de los libros.

Catelyn Stark y Rob Stark

Desde el inicio el doble estándar afecta a las mujeres de la serie. Si bien Catelyn Stark tiene una fortaleza admirable para defender a su familia, debe operar su poder por la vía diplomática, en algún punto es relegada a un segundo plano por Rob Stark, “the King in the North”, su voz solo es válida cuando un hombre con poder se digna a escucharla, aunque este sea su hijo.

Olenna Tyrell, poseedora de una mentalidad estratégica superior, debe ejercer su voluntad mediante la manipulación de hombres ingenuos, su hijo podrá ser el Lord de Altojardín pero ella es la verdadera MVP, lo cual es genial, pero yo quisiera que ella pudiera ostentar el cargo sin tener que colocar a un títere como imagen de la Casa.

“Pero existen mujeres en la serie que son amenazas físicas, como Brienne o Arya, ellas no necesitan de un hombre para cumplir su destino”, sí ya vamos por esa parte donde me interrumpen para mostrarme que estoy en lo incorrecto.

Primero, Brienne o Arya son la excepción a la regla y se nota: constantemente reciben críticas y burlas sobre su aspecto o habilidades, deben mostrar con evidencia que son dignas de respeto. Luego de años de servicio, haber vencido a Sandor Clegane y tener una moral intachable Brienne logra ser caballero debido a un vacío legal, mientras que otros como Sir Meryn Trant, un pedófilo de mierda, se les dio este privilegio sin tantos trámites.

En el caso de Arya, sucede algo parecido, incluso después de haber matado al Rey de la Noche, recibe una propuesta de matrimonio para ser Lady de Bastión de Tormentas, porque claro, ella siempre ha dicho que su mayor deseo es tener muchos hijos y vivir como esposa de un lord, esto de ser una asesina sin rostro y pelear con espadas es solo un hobby.

Lo malo es que tanto Brienne como Arya han tenido que renunciar a partes de “ser mujer”, pues la sociedad no admite que se dediquen a lo que desean y, al mismo tiempo, puedan tener una relación amorosa duradera en la que sean percibidas como iguales.

Es decir, hasta el momento tenemos dos formas de ejercer poder como mujeres: o bien se es una “lady” y se actúa detrás de bambalinas, o se demuestra la valía en público, pero se renuncia a ser tratada como igual cuando se realizan labores destinadas a los hombres, siempre habrá comentarios burlistas y personas que piensen que sus decisiones y visiones de mundo son erradas.

Fuente: https://api.time.com/wp-content/uploads/2019/05/game-of-thrones-s8-e6-daenerys-targaryen-iron-throne.jpeg

Ahora, si bien el show presenta un escenario bastante progresivo al colocar dos reinas enfrentándose por el trono de hierro, no debemos olvidar cómo han llegado a este punto. Cersei no podía aspirar a ser la heredera de la Casa Lannister, ella es la hija mayor pero por ser mujer se le negó esa posibilidad, tuvieron que morir su esposo y todos sus hijos para verla coronarse como monarca.

Por su parte, Daenerys, en un principio, solo fue una posesión de valor entregada a Khal Drogo con el fin de que este ayudara a Viserys Targaryen a recuperar el trono. “Power is power” diría Cersei Lannister en la segunda temporada, pero sin las circunstancias adecuadas una mujer capaz no lo puede ejercer libremente.

Lo cual nos lleva a la última parte, ambas han encontrado, en el caos una escalera, sin embargo, todavía deben trabajar el doble para lograr su objetivo último. Ambas son presionadas hasta cierto punto a unirse en matrimonio (esto se discute también entre Varys y Tyrion) para mantener la estabilidad del reino, se les cuestiona al mostrar emociones como la ira y desesperación, mientras que a Robert Baratheon solo lo retrataban como un gordo, borracho y un poco temperamental: un rey.

“No se trata de si son mujeres, se trata de que a las dos se les ha subido el poder a la cabeza y están mostrando comportamientos tiránicos”, no lo niego, esa es una parte del argumento, pero al Rey Loco no lo derrocaron por sus actitudes, sino que la guerra se desató por la masculinidad lastimada de Roberth Baratheon ante el rechazo de Lyanna Stark. ¿Qué actitudes se toleran por más tiempo en los hombres?

Varys tenía razón, si él va a presentar a una mujer para el puesto de monarca de los Siete Reinos, esta debe ser perfecta, porque ya está en desventaja al haber nacido con vagina.

Acaso, nosotros como público, no estamos actuando de la misma manera al empezar a cuestionar a Daenerys, cuya trama siempre ha tenido la temática de definir qué es una buena líder, y pensar “sí, Jon Snow es la mejor opción”, mientras varias personas suspiramos con resignación ante la facilidad con la que dejan caer a nuestras heroínas. ¿Cuántos de nosotros no hemos sellado ya el destino de Daenerys, antes de ver el tráiler del próximo capítulo?

Jon Snow, el tipo que “no sabe nada”, que es buena gente, con ciertos méritos, pero que siempre en batalla ha sido salvado por sus hermanas o la misma Daenerys, tiene más probabilidades de obtener el puesto, aunque él no lo quiera, porque “los penes importan”. Ahora solo le falta hacer café en el coffee maker, no comprado de Starbucks, y está listo para reinar. 

Revista Paréntesis

Revista Paréntesis ofrece un espacio de conversación de diferentes fenómenos culturales con la intención de mencionar diferentes aspectos de sus implicaciones sociales, políticas, ideológicas o su relación con la vida cotidiana y la experiencia personal de cada colaborador.

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