Antología Desacuerdos. Entrevista a las compiladoras Katherinne Miranda y Valeria Morales

Entrevista a Katherinne Miranda y Valeria Morales, compiladoras, sobre la antología Desacuerdos. Realizada por Mariana Soto y Erick Núñez, el 10 de Octubre del 2020.

Erick. ¿Podrían hablar sobre la idea de la antología, sus inicios y cuál fue el proceso?

Aquí pueden encontar el video completo de la entrevista sin editar.

Valeria. El proceso inició en el 2017. En ese momento, nosotras estudiábamos Trabajo social en la Universidad de Costa Rica (UCR). La Federación de Estudiantes sacó unos fondos concursables para ejecutar proyectos, entonces, se nos ocurrió la idea de mandar este proyecto, que nos financiarán la ejecución. La idea era tener financiamiento para el diseño del afiche, la convocatoria, el pago de una escritora que nos ayudara a hacer la selección de las escritoras, la elaboración del libro y la publicación. 

Iniciamos así, hicimos una convocatoria abierta, en redes sociales, en la UCR y participaron como 70 chicas. Nosotras no sabíamos cómo elegirlas, entonces acudimos a Angélica Murillo, una escritora de poesía alajuelense. La subcontratamos y para la selección de las chicas, porque realmente no teníamos las herramientas de seleccionarlas.

Hicimos una primera selección —en total hicimos dos selecciones—. y escogimos algunas que pasaron directamente a la antología y otras que pasaron a una segunda etapa. A las que pasaron a una segunda etapa, Angélica les hizo observaciones en sus textos y ellas debían incorporarlas o editar los textos; una vez editados los textos, los volvían a enviar y los revisábamos nuevamente. En esa segunda selección quedaron las definitivas; pero aún habían algunos trabajos que hacer sobre los textos. Por eso nos reunimos dos veces con las 18 escritoras y Angélica Murillo en el Centro de Amigos para la Paz, en San José, quienes fueron súper amables y nos prestaron el espacio. Ahí hicimos una especie de taller literario con Angélica Murillo. Fue super enriquecedor porque pudimos compartir con una escritora que no solo nos dio consejos sobre la antología sino consejos de la vida de la escritora en general. Fue super rico.

Luego empezó todo el proceso con la editorial.

Katherinne. Sí, pasamos por varios talleres en los que Angélica nos ayudó muchísimo. Después de eso, vimos que era un buen producto; las escritoras tienen muchísimo talento. Ahí empezamos a buscar sellos editoriales que estuvieran interesados en la antología para publicarla. Así fue como encontramos a la Editorial Eva que se mostró interesada. Entonces empezamos con esta negociación que es todo un proceso: lo gráfico, cómo se va a ver la antología, materiales, más correcciones puesto las editoriales cuentan con especialistas en filología, también tienen una línea que buscan impulsar. La Editorial Eva se caracteriza por tener una línea feminista en los textos que publica.

Mariana. Sí, justamente les íbamos a preguntar por eso: ¿Por qué decidieron adentrarse en una colaboración con la Editorial Eva y no con otra editorial independiente?

K. Básicamente fue por recomendación. Creo que Vale recibió recomendaciones de la editorial. También por el interés que la editorial mostró. Fue muy abierto, desde un inicio hemos tenido posibilidad de conversar con las caras de la editorial, Mila y Eliza. Por eso fue que finalmente decidimos trabajar con la Editorial Eva.

M. Claro, son súper importantes los canales de diálogo, dentro de ustedes como compiladoras y la editorial.

K. Al final de cuentas sí fue un trabajo que básicamente lo hemos sostenido las mujeres, escritoras mujeres, compiladoras mujeres, y las dueñas de la editorial que también son mujeres.

Entonces ha sido un proceso realmente diferente, sobre todo porque… bueno, Vale y yo sí estamos acostumbradas a los espacios con diversas mujeres por la carrera que estudiamos, pero no es lo común, tampoco en el mundo de la literatura.

M. Y en el mismo ambiente nacional, siempre cuesta bastante encontrar representación de escritoras… Desde el corpus del colegio hasta lo que se publica. Incluso el hecho de que ustedes como compiladoras hayan formado parte de esto, y que las dueñas de la editorial también sean mujeres… Hay un sistema de comunicación mucho más enriquecedor para el tipo de proyecto que se plantearon.

V. Sí, facilitó bastante también porque, cuando el proceso inició, la convocatoria era abierta para escritoras jóvenes e inéditas, que era un requisito para participar inicialmente. Por jóvenes entendíamos hasta los 35 años, pero, como pasó tanto tiempo ya algunas de ellas se salieron de ese rango, pero igual siguen siendo mujeres inéditas. Igual ha sido muy chiva, porque algunas nos han comentado que esto fue su primer impulso. Por ejemplo, hay una chica que es cantautora también, y cuando ella concursó para participar en la antología, todavía no se había “mandado” como cantautora ni había compartido sus textos; entonces ella nos cuenta que fue su primer impulso, desde eso se dio la oportunidad de atreverse y compartir sus otros tipos de arte. 

Ha sido súper bonito ver el proceso y ver también el proceso de ellas a lo largo de esos 3 años, casi 4 años.

K. Ya ahora hay chicas que también tienen sus propias publicaciones, como Sil. Es ver el crecimiento que hemos tenido durante los años. Somos completamente otras. Creo que esto también incide en quienes somos en este momento. Es una experiencia muy satisfactoria.

E. Me llama la atención que ustedes mencionan que el diálogo con Angélica Murillo no solo facilitó el tallereo, o la edición de los textos, sino que habilitó también hablar de otras cosas, de la vida. Todo este proceso que está alrededor de la literatura también permitió expandirse a otras cuestiones, a expresarse sobre otros temas. La antología facilitó esa apertura, no solo a la literatura, sino a otros ámbitos.

M. Sí, como un catalizador.

V. Sí y para nosotras también. Nosotras de verdad hemos aprendido demasiado. Toda la capacidad de negociar, de llevar una vida de comunicación con 20 personas al mismo tiempo. Realmente nosotras no sabíamos en lo que nos estábamos metiendo cuando se nos ocurrió esta idea. En el camino hemos aprendido solucionando, pidiendo consejos y pidiendo ayuda. Ha sido demasiado enriquecedor. Ha habido momentos en los que de verdad nos hemos sentido cansadas y hasta hemos dicho “¿Será que de verdad vamos a terminarlo o no?”, pero por dicha nos hemos motivado. Incluso con algunas escritoras, con las que también conversamos, o con Mila y Eliza (las chicas de la editorial). Entonces eso se dio de una forma muy bonita, como un crecimiento para todas las partes.

Fotografía suministrada por Editorial Eva

M. ¿El proyecto formó una red de apoyo, y de crecimiento, tanto de ustedes, desde la parte detrás del producto, al compilar, hacerla convocatoria, organizar; y también las escritoras, como decía Katherinne, quienes tienen hasta sus propias publicaciones y sus propios proyectos y ya son otras?

V. Totalmente, ya son otras, y nosotras también.

M. Para profundizar en la antología, nos gustaría que nos comenten un poco sobre el título. A mí me llamó muchísimo la atención cuando leí el título. Una dice “bueno, Desacuerdos ¿en qué aspecto?” Desacuerdos en que hay poesía, hay cuento… Desacuerdos en temática. Desacuerdos entre uno mismo.” ¿Porqué ese título?

K. Yo pienso que fue un desacuerdo… total. Como les decíamos, hemos aprendido sobre coordinación, sobre comunicación, por eso, el nombre fue elegido en realidad por las escritoras, por ellas y por las compiladoras.

Cuando estábamos eligiendo el nombre, resulta que no nos poníamos de acuerdo, porque son diferentes géneros literarios, diferentes temas, todas las chicas son demasiado diferentes. Hay chicas de todas las partes del país, con diferentes carreras, diferentes experiencias de vida. Yo pienso que cualquier persona que lea la antología va a ver al menos una autora con la que sienta “el gancho”, porque es muy diversa.

Entonces, cuando estábamos eligiendo el nombre, incluso las imágenes que íbamos a utilizar, los símbolos, cómo queríamos que se viera la antología, una de las chicas, en realidad no recuerdo quién, dijo: “No, pongámosle Desacuerdos”. Y todas empezamos a votar “sí, yo voto por Desacuerdos”. El nombre me encanta.

M. Hablaron ustedes de un grupo de 18 escritoras y dentro de la antología vamos a encontrar trabajos de esas mujeres. ¿La antología se divide de alguna forma entre lírica y narrativa? 

V. No hay categorías tan definidas dentro del libro porque hay varias que no escriben ni poesía ni cuento, sino que escriben narrativa algo más experimental, lo que hicimos fue darle un hilo conductor. Entonces empezamos con la poesía, después va un poco la poesía en prosa hasta que ya llega al cuento como tal. También, hay algunas autoras que tienen ambas, hay otras que solo cuento o poesía y otras que realizan una mezcla súper interesante. Pero la distribución es por autora. 

M. ¿Esa clasificación surgió de ustedes como compiladoras o en un diálogo con la editorial?

V. En realidad surgió de nosotras, porque en un inicio no habíamos pensado que llevara sello editorial; íbamos a sacar algo más artesanal. Pero cuando vimos la antología ya hecha y la leímos dijimos “esto está precioso, tenemos que hacerlo con sello editorial” y ahí fue cuando nos fuimos a tocar puertas, pero en realidad ya la teníamos armada. 

M. También la innovación que este producto cultural presenta para la literatura costarricense de “escritores jóvenes”, que ya no cumplen con el rango de edad, el hecho de que fueran escritoras jóvenes sin publicar en ese momento era un producto literario que valía la pena amplificar. 

V. Sí, yo siento que cuando nosotras empezamos con la idea en el 2017 había menos… no sé si decir “oportunidades”… tal vez menos organización en cuanto a los escritores y las escritoras jóvenes en ese momento. Ahorita que el libro va a salir siento que existe más red o más organización porque se han realizado encuentros de poesía joven y ya hay más espacio. Cuando empezamos no se sentía así, y también por eso surgió la necesidad y urgencia de hacerlo porque en ese momento no conocíamos otras experiencias de compilación de literatura joven y menos que fuera solo de mujeres.

Imagen suministrada por Valeria Morales.

E. De cierta manera esta idea del escritor joven ya, al menos aquí en Costa Rica, ha comenzado a tener una mejor definición a raíz de estas polémicas. Por dicha ustedes han tenido esa iniciativa y forman parte de esa vanguardia, por decirlo de alguna manera, al visualizar a las mujeres escritoras jóvenes. En este contexto, ¿podrían hablar un poco más del proyecto escritoras aflorantes? ¿cómo surgió y en qué punto se transformó? Nos interesa ese paso de la universidad a otras esferas culturales. 

K. El proyecto sí nace en la universidad por el fondo para el que concursamos. Sin embargo, desde un principio hicimos los afiches y los pegamos en la U, pero también nos dividimos y tratamos de pegar en lugares diferentes. Creo que de ahí empezó este proceso de tratar de ir más allá. Los textos que recibimos fueron muy diversos y creo que lograron captar otros espacios. 

En sí se dio dentro de la universidad pero siempre estuvimos fuera; por ejemplo, Alejandra Solórzano y Angélica Murillo ya no eran estudiantes, hay algunas autoras que no están cursando estudios universitarios o ya estaban graduadas para ese entonces. El proyecto fue una idea muy autogestionada que buscó una oportunidad y necesitaba ayuda financiera para poder concretarse, un respaldo para “salir a la calle”. 

V. Nosotros aprovechamos ese fondo de la universidad y lo pusimos a funcionar fuera porque esa era una de las cosas que queríamos y creo que se reflejan las lógicas de diferentes lados. Hay chicas de Pococí, Guápiles, Alajuela, Heredia, Pérez Zeledón, Acosta, aunque creo que de Guanacaste no hay ahora que lo pienso. El fondo nos permitió hacerlo pero nunca hubo una relación institucional, cuando nos reunimos con las escritoras intentamos hacerlo en lugares diferentes.

También, algunas chicas que son parte de la antología no se dedican a labores digamos estudiantiles o académicas; hay algunas que se dedican también al trabajo doméstico. Es bastante variado pero ese fue un logro que tuvimos: sacarlo de la U. 

E: Me parece muy interesante entender, a grandes rasgos, cómo encontraron a esas mujeres o cómo estas mujeres las encontraron a ustedes.

V: Sí, bueno, nosotras lo que hicimos fue pagar publicidad en redes sociales para poder ampliar el alcance porque sabíamos que tampoco podíamos ir a pegar pósters por todo Costa Rica. Entonces la herramienta que encontramos fueron las redes sociales: abrir una página y pedir a la gente que compartiera y empezar así a moverlo. Así fue como llegaron las chicas realmente, nosotras no las conocíamos a la gran mayoría y entre ellas tampoco se conocían y eso es súper chiva porque ahora, casi cuatro años después, ya uno sabe que entre ellas mismas han fundado algunos grupos o pertenecen a redes de literatura joven. Entonces [el proyecto] facilitó también activar que ellas se conocieran, que pudieran hacer proyectos juntas… y lo han hecho y lo están haciendo. Eso también ha sido súper chiva.

E: ¡Fantástico! Como dice Mariana, formaron redes de apoyo. No sé si Valeria específicamente nos podría hablar del Colectivo Jícaras. Tenemos entendido que forma parte de ese colectivo… Ya que estamos visualizando estos grupos y donde las pueden encontrar, cuáles son sus actividades y si un poco existe alguna relación con la antología.

V: Cuando inició nuestro proyecto de Escritoras Aflorantes y la idea de la antología, Las Jícaras no existían, pero lo chiva es que sucedieron varias cosas en estos años que hicieron que surgieran colectivos, se reactivarán redes, que hubiera un trabajo también más articulado. Tal vez todo el mundo andaba muy disperso, y ahora, no es que sea la unidad, pero si hay un trabajo articulado que cambia todo y la proyección. En el 2017, nosotras, Katy y yo empezamos este proyecto Las Jícaras no existían. Participaron en la antología Pamela Monje y Silvia Elena que ahora son de Las Jícaras. Yo también estoy en las dos, pero yo salgo como compiladora. Entonces, en el 2019, nace el colectivo, tiene sus redes activas. De hecho, pueden seguirnos en Facebook e Instagram como Colectiva Jícaras, nos mantenemos activas, y en esta cuarentena hemos estado muy activas, de hecho. También nosotras como Escritoras Aflorantes (en Facebook e Instagram con ese nombre) tenemos nuestra página donde estamos publicando las diferentes actividades que vamos a tener de lanzamiento de la antología. Ahorita estamos presentando a las escritoras para que las vayan conociendo y ya pronto vamos a ir compartiendo unas actividades y cómo pueden adquirir el libro y todo.

Imagen suministrada por Editorial Eva

M: Justamente, a partir de estos nuevos proyectos también la pregunta que surge es, si pudieran tener los fondos suficientes, y ya que tienen una mayor estructuración, qué les gustaría publicar o qué les gustaría escribir en el futuro o qué esperan de escritoras mujeres dentro de la literatura costarricense.

K: ¿cómo proyecto o individualmente?

M: Como ustedes lo quieran tomar: individualmente, qué le gustaría ver publicado y también como proyecto, qué ideales han rondado por la mente o si lo han pensado.

K: Como proyecto, en realidad, no: gran parte de nuestra energía se ha visto orientada a sacar este producto en sí, que ha sido una tarea que por ratos se ha mostrado titánica para nosotras. Yo en realidad me siento muy satisfecha por decirlo así con el avance que he visto en el país porque yo no recuerdo si en el 2017, por ejemplo, ya Vale asistía a un taller. Los talleres que estaban ahí en la U, pero a mí se me hacían súper ajenos, yo no los veía como espacios en los cuales yo pudiera estar y con el paso de los años, para mí el taller y los talleres de la U ya no me son ajenos. Tal vez no había pensado cómo esta parte la he enfocado en visualizar el cambio que he visto… A mí me tiene super satisfecha, como decía Vale, el tema de los nuevos colectivos que hay, de las nuevas articulaciones que se ven ahorita, no solamente en el ámbito literario, Vale también forma parte de un grupo de música de chicas, o sea, realmente es muy importante que las chicas nos estamos articulando.

V: Yo coincido con Katy que sí que ha sido en general en el ámbito artístico, no sólo en el literario que aumentado la presencia de mujeres y también hay acceso para mayor presencia y al revés… porque uno ve a una chica en un escenario y dice “pero, mirá, también las mujeres pueden, si ella está, yo voy a intentarlo”, o también en un libro: si hay una compilación solo de mujeres, “mirá, hay tantas mujeres que escriben”, porque entonces no habían tantas compilaciones y porque antes solo eran de hombres

M: La representación es verse una identificada.

V: Ajá y verlo como una realidad tangible, ¿verdad?

No es como que “Ay, es algo que sueño, pero que en este mundo no se puede”, sino como “veo un producto tangible que me demuestra que sí se puede”.

Entonces, coincido con Katy, el aumento en el ámbito artístico en general ha sido bastante, pero ya en el ámbito literario, sí, yo siento que, todavía al menos en el tema de la publicación o de publicar con una editorial, es bastante difícil; o sea, creo que fue el proceso ha sido bastante largo, por dicha lo logramos, y pues ya estamos en este momento de difusión y venta del libro y estamos super contentas… Pero ha sido un proceso bastante engorroso, porque siento que el contexto como tal lo es: hay pocas editoriales a las que uno pueda acudir a tocar la puerta y, generalmente, esos son procesos largos, engorrosos y un poco difíciles. Lo que hacen es dejarlo a uno sin ganas de tanto procedimiento. Es como el reflejo también de la sociedad, ¿verdad?, de toda la burocratización que al final consiste en ponerle más trabas a uno para que diga que lo mejor es hacerlo por lo informal. Entonces yo sí siento que hace falta mucho trabajo en eso y que también hace falta más presencia de mujeres en esa área; o sea nosotras solo encontramos a la Editorial Eva como la única editorial conformada por mujeres y que explícitamente dijera “nosotros no publicamos contenido machista”, que es algo que no hemos visto. Que la editorial explícitamente diera eso era uno de nuestros requisitos, porque no queríamos publicar nada machista, y que incluso ellas en la revisión de los textos fue algo que o sea que de verdad revisaron con lupa. Por ejemplo, “esta referencia históricamente se ha utilizado para que las mujeres”, esto o aquello, y “que, por favor, la escritora haga un cambio acá”… De verdad, una revisión de verdad muy profunda de qué mensajes se estaban dando no solo explícitos sino también qué ideas se estaban reproduciendo, fortaleciendo de forma inconsciente. Yo siento que hace muchísima falta que encontremos más mujeres, no sólo escribiendo, sino también produciendo porque van de la mano. También en la parte de editorial: más presencia de mujeres y, tal vez, procesos más abiertos y simples; que no por eso tengan que bajar la calidad literaria. El procedimiento burocrático que hay alrededor no facilita ni aporta a la riqueza cultural.

M: Exactamente. Me parece genial. El hecho de que hablara de esa lupa, de ese filtro que tiene que haber. Entonces, es tan importante que haya representación en ambos ámbitos, desde las escritoras, pero también en la parte de la producción para que el proceso pueda ser mucho más enriquecedor.

V. Sí, y que el impacto sea mayor también.

K. Claro.

E. Nos gustaría que, por favor, nos cuenten cómo se puede conseguir el libro y las actividades relacionadas a este proyecto.

V: El libro tiene un precio de 7800 colones, el precio de lanzamiento. El libro salió la semana pasada. Para conseguirlo, en este momento, no se encuentra colocado en las librerías, porque el contexto de la pandemia lo dificulta todo. Entonces, tendrían que contactarnos directamente a nuestra página de Facebook o Instagram, Escritoras aflorantes. Nos pueden escribir directamente pidiéndonos el libro y nosotras nos ponemos de acuerdo para que el libro llegue a ustedes. También puede ser a través de la Editorial Eva, que ustedes les escriban directamente a la editorial, igual, por Facebook o Instagram, solicitándoles el libro y ellas inmediatamente se pone en contacto.

K. Con respecto a las actividades, ahorita esperamos tener participación en la Feria del Libro, que tiene fechas tentativas, todavía. Como decía Vale, el contexto ha sido muy difícil, entonces ha requerido más coordinación. La Feria del Libro sería en Noviembre. También el 31 de Octubre tenemos una actividad virtual: Vamos a transmitir por Facebook, a través de la página del Festival Carmen Naranjo, de 9 a 11 de la mañana, Vale y yo vamos a estar con otras autoras, también. De hecho va a estar una de las autoras que también salen en la antología porque ella ahora, además, publicó otro libro con la editorial. Además de eso, estarían otras ferias con fechas tentativas, entonces lo mejor, y si quieren, sería que estén atentas a las redes sociales, para que vean las actividades en las que vamos a participar porque tenemos planeado hacerlas muy bonitas, por ejemplo, algunas entrevistas, cápsulas, recitales de las autoras para que las conozcan y, sobre todo, para que las escuchen y la calidad que ellas tienen.

Revista Paréntesis

Revista Paréntesis ofrece un espacio de conversación de diferentes fenómenos culturales con la intención de mencionar diferentes aspectos de sus implicaciones sociales, políticas, ideológicas o su relación con la vida cotidiana y la experiencia personal de cada colaborador.

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